Humpback whale breaching (Megaptera novaeangliae), Au Au Channel, Lanai, Hawaii (Pacific).
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Existen evidencias cada vez mayores entre los científicos de que el establecimiento de redes de reservas marinas a gran escala, necesarias urgentemente para la protección de especies marinas y sus hábitats, sería una de las claves para invertir la tendencia global al agotamiento de las pesquerías.
Las reservas marinas pueden beneficiar a las pesquerías aledañas
debido a la migración de ejemplares adultos y jóvenes de peces
más allá de las fronteras de la reserva y la salida de larvas y
de huevos. Dentro de las reservas, las poblaciones aumentan y los
animales viven más, crecen más y desarrollan un mayor potencial
reproductor.
Las reservas marinas podrían beneficiar enormemente a especies
migratorias como el tiburón y el atún, si se crearan las reservas en
lugares donde son más vulnerables, como las zonas de alimentación,
zonas de reproducción o áreas de concentración como los montes marinos.
Las reservas marinas a gran escala son áreas cerradas a las actividades
de extracción, como la pesca o la minería, y a actividades de vertido.
En estas áreas pueden existir zonas claves donde no se permita la
actividad humana, por ejemplo, áreas que actúen como referencia
científica o zonas donde existan hábitats o especies particularmente
sensibles.
Algunas áreas de las zonas costeras pueden quedar abiertas a
actividades pesqueras artesanales no destructivas siempre que sean
sostenibles y dentro de límites ecológicos, y hayan sido elegidas
mediante la participación de las comunidades locales afectadas.
Las reservas marinas (RMs) no sólo atajan el problema de la sobrepesca
–aunque una de las principales razones para la creación de RMs es
preservar los bancos de peces. Son consideradas cada vez más como una
herramienta global esencial para proteger el entorno marino de
problemas como la contaminación-provocada principalmente por el vertido
de desechos (desechos radiactivos, municiones y dióxido de carbono).